Todo el catálogo compite igual
Productos con distinto margen, stock y demanda terminan dentro de la misma lógica. El algoritmo puede vender, pero no necesariamente lo que más conviene al negocio.
Diseñamos campañas conectadas con compra, catálogo, margen e inventario. Para e-commerce, tiendas físicas, marcas omnicanal y cadenas que necesitan saber qué empujar, dónde y con qué métrica.
Hay que cruzar pauta con margen, stock, ticket y recompra.
Retail tiene una capa que otros rubros no tienen: cientos de decisiones posibles entre producto, categoría, precio, promoción, inventario y canal. Si la pauta no entiende eso, termina optimizando una foto incompleta.
Productos con distinto margen, stock y demanda terminan dentro de la misma lógica. El algoritmo puede vender, pero no necesariamente lo que más conviene al negocio.
Un número agregado puede esconder categorías rentables y otras que consumen presupuesto. Sin ticket, margen y costo por compra, escalar puede empeorar el resultado real.
Descontar para vender más puede destruir margen o acostumbrar al cliente a esperar ofertas. La promoción tiene que responder a inventario, temporada y objetivo.
Seguir empujando un SKU con poco inventario o una talla agotada desperdicia demanda. La lectura de campaña debe incorporar disponibilidad cuando sea posible.
Si la ficha no responde despacho, medios de pago, variantes o confianza, el anuncio paga por llevar personas a una fricción que ya existía.
En operaciones omnicanal, una persona puede descubrir en Meta, buscar en Google y comprar en local. Medir todo con una sola señal deja parte del recorrido fuera.
La estrategia se arma desde el negocio hacia la plataforma: demanda, categoría, margen, stock, cobertura y objetivo. Después definimos qué debe hacer Google, Meta, remarketing y la experiencia de compra.
Para búsquedas donde la persona ya expresa intención por producto, marca o categoría. La estructura debe evitar mezclar términos con valor comercial muy distinto.
Útil para poner productos frente a audiencias, comunicar colección, uso, ocasión, lanzamiento y volver a impactar a personas que ya mostraron interés.
No mandamos todo a la portada. La ruta cambia según la intención: producto, colección, landing de campaña, localizador de tiendas o página de categoría.
Además de ventas atribuidas, buscamos entender qué productos, categorías y segmentos justifican inversión. Cuando existe información, incorporamos ticket, margen y recurrencia.
Cambiamos la arquitectura según dónde ocurre la compra, cuántos productos compiten por presupuesto y qué tan cerca estamos de poder conectar pauta con venta real.
El foco está en intención, catálogo, experiencia de producto, checkout y recuperación. La cantidad de tráfico importa menos que la calidad de las sesiones y la conversión por categoría.
Trabajamos radio, comunas, categorías, promociones puntuales y señales cercanas a visita. El desafío es no confundir clics en mapa con ventas efectivas.
Puede descubrir en redes, comparar en Google, revisar stock y comprar en local. La estrategia necesita consistencia de oferta y una lectura más amplia que la última plataforma que recibió el clic.
Una misma oferta puede comportarse distinto en Santiago, Concepción o Chillán. Separamos cuando la demanda, stock o capacidad comercial justifican decisiones independientes.
Cuando el producto todavía no tiene búsquedas suficientes, Meta y contenidos de performance ayudan a generar descubrimiento. Google captura la intención que aparece después.
Dos productos pueden facturar lo mismo y dejar resultados distintos. Por eso la pauta retail se vuelve más inteligente cuando incorpora información comercial, no solo eventos de plataforma.
Define cuánto peso puede tener Google frente a Meta. Un producto conocido y uno nuevo necesitan estrategias distintas.
No usamos el mismo objetivo de eficiencia para categorías con estructuras económicas distintas cuando esa información está disponible.
Escalar productos sin stock, tallas o variantes clave puede aumentar frustración y desperdiciar aprendizaje.
Una marca con recurrencia puede mirar adquisición con otra perspectiva que una compra única de alto ticket.
No optimizamos una campaña como una pieza aislada. Revisamos la secuencia completa y el cuello de botella que aparece en cada etapa.
Separamos cuando la búsqueda o audiencia expresa necesidades distintas. No todo tráfico merece la misma puja ni el mismo destino.
Producto, demostración, comparación, uso, novedad y prueba social responden preguntas distintas. Testear no significa cambiar solo el color del anuncio.
Una visita a categoría, una vista de producto y un carrito abandonado no representan la misma intención. La recuperación debe reconocer esa diferencia.
Antes de aumentar inversión revisamos si el producto, operación y experiencia pueden absorber más demanda sin convertir crecimiento en problema.
La pauta estacional necesita inventario, creativos, feed/catálogo, oferta, medición y páginas listas antes del peak. El calendario depende de cada negocio, no de una receta fija.
Definir productos, stock, margen, oferta, audiencias, creativos y ruta de compra. Corregir problemas de catálogo antes de aumentar presión.
Leer qué productos absorben presupuesto, detectar quiebres de stock, ajustar inversión y evitar que una categoría monopolice toda la campaña.
Trabajar remarketing, clientes nuevos, productos vistos y datos de la temporada para la siguiente acción comercial.
No reemplaza un diagnóstico. Sirve para mostrar por qué una tienda física, un e-commerce y una marca nueva necesitan combinaciones distintas de canal, conversión y lectura comercial.
Cuando completes los dos primeros pasos, armaremos una arquitectura de referencia para tu operación.
No usamos estos logos para prometerte el mismo resultado. Sirven para mostrar que conocemos operaciones donde la pauta tiene que conversar con producto, inventario y conversión.




La profundidad depende de los sistemas y datos disponibles. La meta es acercar cada decisión de pauta a la economía real del negocio.
Cuánto cuesta generar una venta atribuible y cómo cambia entre canal, campaña o categoría.
Ingreso atribuido frente a inversión publicitaria, leído con cautela y no como sinónimo automático de utilidad.
Qué tan valiosa es la transacción y qué productos están construyendo ese valor.
Qué porcentaje del tráfico termina comprando y dónde aparecen fricciones en la ruta.
Cuando los datos existen, ayudan a decidir qué venta conviene escalar y qué producto necesita protección.
Para categorías donde el cliente puede volver, la primera compra no cuenta toda la historia.
Si tu caso tiene una mezcla distinta de canal, catálogo o cobertura, lo vemos en el diagnóstico.
Contarnos el caso →Sí. La estrategia cambia según dónde ocurre la venta: online, local físico, click and collect o una combinación. También cambia la forma de medir y la cobertura geográfica.
Google suele capturar demanda que ya existe; Meta es fuerte para descubrimiento, catálogo, creativos y remarketing. La combinación depende de producto, marca, ticket y nivel de intención.
No. Con pocos productos se puede trabajar por producto, uso, problema o categoría. Lo importante es que exista una propuesta clara, demanda suficiente y una ruta de compra que funcione.
Sí, pero no tratamos la fecha como una campaña improvisada. Revisamos oferta, stock, creativos, catálogo, medición y capacidad operativa antes del peak.
No usamos una cifra estándar para todos. El presupuesto depende de cobertura, demanda, ticket, margen, cantidad de productos, histórico y capacidad de la operación para absorber ventas.
Sí. La campaña puede ser nacional, regional o local, y se puede separar por sucursal o zona de despacho cuando el negocio lo requiere.
Con estos datos podemos entender tu operación antes de recomendar campañas. Esta landing tiene una sola conversión principal: el formulario.